jueves, 19 de septiembre de 2013

EL TÚNEL DE MONTEFURADO (31-AGO-2013)

El 31 de agosto despedimos la temporada estival -como no- en San Clodio de Ribas do Sil. A media tarde decidimos acercarnos hasta el túnel romano de Montefurado, en el vecino municipio de Quiroga, a 15 minutos de distancia en coche de la playa fluvial de San Clodio. 

Como su propio nombre indica, Montefurado es un enorme túnel excavado por los romanos en el siglo II, en la época del emperador Trajano para desviar el cauce del río Sil y extraer el mineral de oro de sus aguas. Esta obra de ingeniería tiene unas dimensiones de 400 metros de largo por 19 de ancho y una altura media de 17 metros. Para la construcción de este túnel, los romanos se asentaron en el vecino pueblo de Sesmil, cuyo nombre probablemente proceda de "Seis Mil", que era el número habitual de hombres de una legión romana.
Aún a día de hoy, el río Sil sigue desviado por las entrañas del túnel romano. Paralelo a él, se encuentra otro tunel de dimensiones menores que comunica a pie ambos lados del monte.

Como de costumbre, nos bañamos en este mágico lugar atravesando a nado el túnel romano,  algo que ya se ha convertido en una tradición. A este tranquilo lugar es habitual que acudan a darse un baño algunos vecinos de la zona, sobre todo gente joven que disfruta de los saltos que permite el río en las zonas en las que la construcción del tunel dejó una buena profundidad en su cauce.
Después de nuestro baño, visitamos el pueblo de Montefurado, en el que sobresale por sus grandes proporciones y su elegancia arquitectónica la Iglesia de San Miguel, con su piedra oxidada y su potente torre campanario.
Justo a la salida del pueblo reconocemos otro resto romano: unas pequeñas "médulas" rodeadas de viñedos, donde también los romanos extraían la riqueza aurífera del noroeste peninsular.
Montefurado es un pequeño lugar con mucho que ver y mucho que contar: su paisaje y su historia son dignas de un hueco entre los lugares de interés que comentamos en este blog.