miércoles, 1 de mayo de 2013

RUTAS POR LOS ANCARES: DEL PUERTO DE ANCARES AL LAGO DE CUIÑA (20 de abril de 2013)

Sin nieve, se trata de una ruta muy sencilla. Este año, con la intensidad de las nevadas invernales, la ruta hasta el Lago del Cuiña adquiere un perfil glaciar verdaderamente espectacular.

El puerto de Ancares se encuentra en la parte leonesa de la Sierra, a 1.670 metros de altitud. Podemos dejar el coche en la misma explanada del puerto. Desde aquí se pueden emprender rutas hasta el Pico Miravalles, hasta el Pico Cuiña o hasta su laguna, que es la opción por la que hemos optado en este soleado sábado de abril.


En el Puerto se encuentra un cartel que indica el recorrido de la ruta. Iniciamos el recorrido tomando el camino que se abre en un lateral de la explanada. A los pocos metros, llegamos hasta el llamado Refugio del Alto del Puerto. El refugio se encuentra en una bellísima campa con  vistas al pico Dos Hermanitos. Se trata de una construcción nueva, propiedad de la Junta Vecinal de Suárbol. Lo peor llega cuando entramos en el refugio y vemos su estado de semiabandono: suciedad, pintadas en las paredes y una ventana totalmente destrozada hacen del refugio un lugar poco acogedor y nada recomendable para pernoctar en noches de ventisca o de frío intenso. Tal y como hemos denunciado en otras ocasiones, es lamentable es estado en el que se encuentran algunos refugios de los Ancares. Recuperarlos es tarea de todos: no sólo de vecinos y administraciones, sino también de los montañeros que los usamos. Es necesario que cada montañero se esfuerce en dejar el refugio en mejores condiciones de las que se lo encontró: ordenar, recoger cenizas y desperdicios, barrer el suelo... ayudan a conservar los refugios en condiciones agradables para el uso de todos los que amamos la montaña. Lo de los vándalos que no tienen nada que ver con el montañismo...ya es otra historia.

Tras visitar el refugio, iniciamos un primer tramo de dura subida en paralelo a la pendiente, pisando una nieve firme que se encuentra en óptimo estado para el senderismo Aquí experimentamos ya las primera sensaciones de alta montáña que nos regala esta tuta. Tras esta primera pala, retomamos nuevamente una senda en la que se divisa ya el fondo de la Sierra, con el pico Cuiña como gran protagonista.
Tras este falso llano, iniciamos un ligero cresteo hasta llegar a un paso aereo en el que las personas con vértigo pueden tener alguna dificultad, aunque no es peligroso, basta con prestar atención. Tras este punto, abandonamos la cresta que conduce al Cuiña y faldeamos hacia la izquierda trazando una diagonal sobre la nieve para dirigirnos a su valle glaciar.
Seguimos avanzando hasta un punto en el que divisamos, un poco más abajo, el Refugio del circo del Cuiña. Bajamos trazando unas diagonales por la nieve y llegamos hasta este lugar que hacía tiempo deseábamos conocer.

Se trata de una pequeña cabaña de pastores reconvertida en refugio y situada en una pequeña vaguada, al borde del valle de Ancares. De forma redonda, y con techumbre de teja y madera, el refugio carece de ventanas, por lo que se trata de una construcción bien aislada del frío. Su capacidad es muy pequeña, apenas para la pernocta de cuatro montañeros: dos en la parte baja, y dos en un altillo al que se accede por una escalera. Dispone de lo básico: una chimenea, leña cortada, una tabla a modo de mesa y un banco de madera. Nuevamente, nos encontramos el refugio con restos de desperdicios que decidimos recoger para bajarlos hasta el pueblo más cercano, aunque en general se encuentra en un estado más que aceptable. Por la vaguada que lo rodea, atraviesa un arroyo y, un poco más arriba la laguna del Cuiña, hacia la que dirgimos finalmente nuestros pasos.
Abandonamos el refugio y proseguimos el camino dejando nuestras huellas sobre la nieve virgen. Nos encontramos en un auténtico circo glaciar cerrado por el pico Dos Hermanitos (o Campanario) y por el pico Cuiña, que con sus 1.987 metros de altitud constituye la máxima cima de los Ancares.
Nuestra intención era llegar hasta la Laguna glaciar del Cuiña pero, como era de esperar, se encuentra cubierta por una gruesa capa de nieve de varios metros de altura. Aquí el silencio es total. De vez en cuando se oyen unos crujidos secos que nos alertan del peligro de aludes en las cornisas del circo, por lo que decidimos no acercarnos demasiado hasta sus paredes. 
Por esta ocasión, decidimos dejar aquí nuestra ruta. Hacia el verano, esperamos volver a la redondeada cumbre del Cuiña, desde donde se divisa una de las mejores panorámicas de la Sierra de los Ancares y una vasta extensión que abarca hasta la ciudad de Lugo, hasta el Teleno en León o las estribaciones de Somiedo en Asturias.

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