domingo, 6 de mayo de 2012

RÍO MANDEO: DEL COTO DE CHELO A LA CENTRAL DO ZARZO (25-MAR-2012)

Longitud: 6,5km (ida y vuelta)
Duración: 2h 30min (paseo tranquilo)
Dificultad: fácil
Época recomendada: todo el año; en época de abundante lluvia pueden encontrarse partes del camino inundado
Tras un paréntesis en el blog, incluimos una nueva entrada de una ruta que, no por ser corta y cercana a la ciudad, deja de ser interesante. Se trata de la ruta principal del Coto de Chelo, en la ribera del río Mandeo, en los municipios coruñeses de Coirós y Paderne.

A Chelo se llega desde la N-VI. No está convenientemente señalizado, por lo que se debe estar atento. Viniendo desde La Coruña hay que efectuar un giro a la izquierda en el lugar de Collantres e, inmediatamente, volver a girar a la derecha para coger una estrecha carretera entre dos casas; aquí sí existe un cartel indicador. La carretera nos conduce en fuerte bajada hata el río Mandeo.

La ruta parte del llamado Coto de pesca de Chelo, junto a la represa del Mandeo, en donde hay un pequeño centro de interpretación. Cruzamos el puente y seguimos el sendero dejando el río a nuestra derecha. La ruta está muy bien señalizada. En algunos tramos hay pendientes pronunciadas, pero cortas. En otros tramos, el sendero se convierte en un pedregal pero, en todos los casos, es una ruta de nivel fácil.

Tras recorrer 1,5 km, nos encontramos con la vieja Presa das Cabras y, poco más adelante, el Puente das Pedreiras por el que se puede cruzar a la otra orilla. Nosotros continuamos por el mismo sendero hasta llegar a las ruinas del Balneario do Bocelo, a unos 2km del inicio de la ruta.

Del Balneario do Bocelo sólo quedan sus ruinas, ya que un incendio lo destruyó totalmente en los años '40. A sus instalaciones termales venían muchas personas a curar enfermedades de la piel y del hígado, gracias a su manantial de aguas sulfurosas que aún se conserva, aunque en muy mal estado. El manantial se encuentra delante de la casa de baños, bajando unas escaleras de piedra del que brota el hilillo de agua de olor pestilento, debido a su alto contenido en azufre. Personas del lugar aseguran que el agua se puede beber, nosotros por si acaso no lo hemos hecho;  hemos visto cómo otras personas sí lo hacían, aunque no nos hemos quedado para comprobar el resultado final... Lo que sí hemos hecho es usar el agua para lavar manos y cara: en este caso los efectos sobre la piel sí que parecen bastante positivos, aunque es cierto que el olor del agua no invita a disfrutarla. En todo caso, se trata de un lugar peculiar en medio de esta hermosa fraga del Mandeo.

Continuamos nuestra ruta hasta llegar a la Central hidroeléctrica de Zarzo, a 3,2km del inicio. Podríamos continuar adentrándonos en el bosque, pues la ruta continúa, pero se trata de una excursión de tarde y debemos regresar al inicio. Para ello cruzamos por el puente que existe delante de la central, sobre un meandro donde el río se ensancha y nos ofrece una panarámica muy bonita.

Regresamos por el sendero que hay a la otra orilla. La ruta de vuelta nos permite seguir admirando esta  fraga que cubre las riberas del río Mandeo, en donde el aliso, el laurel, el abedul, el castaño, el fresno y los abundantes musgos y líquenes son los veraderos dueños del paisaje.

Regresamos al inicio tras 6,5 km de ruta. Una opción muy recomendable para dar un agradable paseo durante toda una tarde sin alejarse mucho de la ciudad.