sábado, 21 de enero de 2012

ASCENSIÓN AL PICO "CUETO DE ARBÁS" (2.007m) 14-ENE-2012

Longitud: 5,6km (ida y vuelta) . Duración: 1hora 45min (ida). Cotas: 1520m-2007m . Dificultad: baja hasta la laguna, media hasta la cumbre (dificultad alta con nieve).

Dado que este invierno parece que no acaba de llegar la nieve a la Estación de esquí de Leitariegos, este fin de semana decidimos suplir la afición al deporte blanco con otra gran afición, que es la que ocupa este blog: el senderismo, y particularmente el senderismo de montaña.

La ruta que hoy nos ocupa es la subida al Cueto de Arbás desde el puerto de Leitariegos, en la frontera entre la provincia de León y el Principado de Asturias. La realizamos el pasado sábado, 14 de enero de 2012. Una ruta sencilla, pero con grandes sensaciones de alta montaña.

Con sus 2.007m de altitud, el Cueto de Arbás es el 2.000 más occidental de la Cordillera Cantábrica. En su falda se encuentra enclavada la estación de esquí de Leitariegos, así como el pueblo homónimo. La estación pertenece al municipio leonés de Villablino, y el pueblo al concejo asturiano de Cangas del Narcea. Leitariegos ostenta el record de ser el pueblo más alto del Principado de Asturias.

Comenzamos la ruta dejando el coche en el pueblo y tomando una pista de cemento que parte junto a la ermita, en donde encontramos un panel informativo. Ascendemos entre prados dejando atrás el pueblo y abriéndosenos –cada vez más- la hermosa perspectiva del puerto y de las brañas que lo rodean.

La pista asciende en dura pendiente bordeando los límites de la estación de esquí. Al llegar al final de la pista podemos tomar un camino a mano izquierda para asomarnos a las instalaciones de la estación y al área recreativa que hay en la zona, dotada de paneles informativos, mesas, barbacoas y una fuente que hoy encontramos congelada.


Pero el camino hacia la cumbre del Cueto no pasa por esta área recreativa, por lo que retrocedemos sobre nuestros pasos y tomamos un pequeño sendero que parte frente a la pista de cemento y que se encuentra cerrado con unas vallas de madera para impedir el paso de vehículos todoterreno.

A escasos metros nos encontramos con el espectáculo de la laguna de Arbás completamente helada. Sólo el imponente paisaje de la laguna helada, convertida en una bellísima pista blanca, y del circo glaciar de Arbás, con el pico como telón de fondo, hacen que merezca la pena acercarse hasta este lugar.


Pero nuestro recorrido continúa; así que tomamos el pequeño sendero que parte a la izquierda de la laguna (señalizado con una estaca) y comenzamos una ascensión moderada por la vaguada del circo. A veces el sendero parece perderse, ya que es casi imperceptible entre los neveros. El sendero asciende en paralelo a la pendiente hasta media vaguada, que es cuando hace un giro a la izquierda y nos conduce faldeando hasta un collado perfectamente reconocible, en el que encontramos también un poste señalizador.


Desde el collado, recorremos toda la crestería del circo glaciar. Hay algunos tramos que discurren muy cercanos a la cornisa, por lo que es conveniente tener precaución, sobre todo en épocas de nieve dura o hielo.


Por fin llegamos a la cumbre del Cueto de Arbás. En su cima se halla el típico vértice geodésico y también los restos de unas viejas antenas perenecientes –al parecer- a unas antiguas instalaciones militares.


Estamos en un enclave geográficamente privilegiado: una atalaya desde donde se divisan las cadenas montañosas de tres provincias: a nuestras espaldas (oeste) se encuentra la sierra de los Ancares; al sur, la sierra leonesa de Gistredo, con el pico Valdeiglesias y el Pico Catoute, cuya ascensión hicimos el pasado mes de septiembre; y delante de nosotros, las primeras estribaciones de la Cordillera Cantábrica: el Pico Cornón, Somiedo, el macizo granítico de Peña Ubiña

A nuestros pies, un desnivel vertical de 500 metros nos hace contemplar, ya lejano y diminuto, el pueblo de Leitariegos, donde iniciamos la ruta. La sensación de vértigo por la cara este del pico es fuerte; la cara sur presenta unos perfiles mucho más suaves. El paisaje es, en todo caso, espectacular.


Comemos en la cima, pero los 2 grados bajo cero y el viento moderado nos hacen iniciar pronto el camino de regreso. Lo hacemos recorriendo el mismo camino a la inversa.

Al regreso paramos nuevamente en la laguna helada de Arbás, ya completamente inmersa en la sombra. Allí nos encontramos con dos vecinos del valle que nos aseguran que la laguna cuenta esos días con una capa de hasta medio metro de hielo en alguna de sus partes, por lo que es completamente seguro pasear por toda su superficie con total confianza. Para que nos cercioremos de ello, nos acompañan hasta su parte central, donde se prestan a sacarnos una foto.

Uno de estos acompañantes, Fernando, nos habla de la necesidad de convertir la laguna en un lugar apto para el patinaje sobre hielo, complementando la actividad de la estación de esquí. Se trataría de poner en marcha esta actividad respetando el medio, instalando infraestructuras básicas que sean reversibles en la época del deshielo, y dotando a la laguna de medidas de seguridad para la consolidación de la placa de hielo, similares a las que se adoptan en otros lugares de Europa. Sabe de lo que habla; y, por lo que nos ha contado, ya se está empezando a poner la idea en manos de los responsables políticos. Esperamos que esta iniciativa progrese por el bien dek Valle, de su desarrollo y de sus habitantes.


El lugar nos deja fascinados, por lo que nos quedamos “patinando” sobre la laguna hasta bien entrado el atardecer. Antes de regresar al coche, un rebeco se asoma a unas peñas sobre la laguna para darnos la despedida desde la lejanía.

Nuevamente comprobamos que Leitariegos y el Valle de Laciana es mucho más que una estación de esquí.

lunes, 2 de enero de 2012

RUTAS POR LOS ANCARES: DEL ALBERGUE-CLUB ANCARES (Campa da Braña) AL REFUGIO DE BREGO (Valle de Brego)

Dificultad: Media (alta en invierno, con nieve)
Distancia total recorrida: 15,5 km
Duración: 2h15m hasta el refugio.Duración total ida y vuelta: 4h. 45min


El pasado jueves 22 de diciembre, con un tiempo formidable y con una temperatura más propia del otoño que del recién estrenado invierno, hicimos por primera vez la tan deseada ruta del Valle de Brego, en los Ancares gallegos, y a los pies de los picos Tres Obispos y Pena Rubia.

El camino parte del Albergue del Club Ancares (1.350m. de altitud) tomando la misma pista forestal asfaltada que para la ruta de ascensión al Tres Obispos. A los 15 minutos, tomamos la bifurcación de la derecha para bajar hasta el valle del río Vara.



El camino comienza bajando suavemente por la falda de la montaña. Al poco rato, nos encontramos con dos grandes pilonas de piedra que guardan la entrada al valle. A partir de aquí el camino baja con más pendiente, conduciéndonos por un bellísimo bosque de robles, abedules y acebos entre los que descienden numerosos arroyos.



La ruta alcanza su cota de altitud más baja en Cabana Vella (1.197m), donde se encuentran las ruinas de un antiguo aserradero perteneciente a la Maderera Bosques de Cervantes, empresa fundada en 1942 y que explotó estos bosques durante varias décadas; Cabana Vella era una de sus instalaciones. Un teleférico transportaba la madera desde O Portelo hasta este punto.



A partir de este punto, el camino emprende un largo ascenso remontando el valle en paralelo al río da Vara. La vegetación es muy frondosa, y la alta humedad de este estrecho valle propicia la aparición de abundantes musgos y líquenes; varios manantiales saldrán a nuestro camino a lo largo de toda la subida, en la que podemos emplear hasta una hora.

El ascenso termina en la Golada da Vara: una campa situada en la cabecera del río Vara, en donde el valle se ensancha para mostrarnos el formidable paisaje del macizo de Pena Rubia.

Seguimos nuestro camino descendiendo ya hacia nuestro objetivo: el Valle de Brego. Bajamos por un pequeño sendero protegido por una valla metálica. A nuestra derecha se divisa el espectáculo de las praderas de Brego, por donde el río serpentea en un paisaje virgen y casi idílico en el que el agua es la protagonista, con la Fonte de don Marcelino, la fonte do Lamoco o la fonte dos Narvasoes dando vida a todo este paraje.



El descenso es corto y, al poco rato, divisamos ya el refugio de Brego. Antes, nos encontramos con el arroyo das Forcadas atravesando nuestro camino. Aunque se puede cruzar fácilmente por un tramo más estrecho que hay unos metros más arriba, decidimos vadearlo a pie y refrescarnos un poco en sus aguas nacidas a los pies del pico Tres Obispos. El día es realmente caluroso pese a estar en plena época navideña, pero el agua no lo es tanto.

Por fin llegamos al refugio. El lugar, el refugio, el paisaje… forman un marco paradisíaco; la tranquilidad es total, y el silencio está roto únicamente por los saltos de agua que caen al valle.



Pero todo lo idílico del lugar queda roto al entrar en el refugio y ver el estado de suciedad y abandono en el que se encuentra su interior. Es propio de montañeros cuidar los refugios y dejarlos siempre en mejores condiciones que las que te encontraste al llegar. En el caso de Brego es al revés: las actitudes vandálicas de quienes han ido pasando por este lugar lo han degradado en gran medida: no hay un centímetro de pared sin su correspondiente pintada; papeles y recipientes tirados, leña mal apilada, restos de brasas ensuciando el suelo, grandes piedras ocupando el suelo a modo de taburetes…



En realidad el refugio es realmente bueno: es un lugar perfecto en el corazón de los Ancares para resguardarse de las grandes nevadas del invierno y hacer rutas por toda la sierra. Sólo le hace falta un poco de inversión para pintarlo, reforzar las ventanas (por las que se filtra aire), y dotarlo de un poco más de mobiliario (unos bancos y una estantería para ordenar los materiales serían suficiente); y, sobre todo, reclamar bastante más civismo por parte de los usuarios.

A la derecha del refugio se encuentra el Fieiró de Deva, presidiendo todo el valle. A la derecha, la Golada da Trapa, por la que se asciende para llegar al Pena Rubia. Nosotros, después de comer en el porche del refugio emprendemos el camino de vuelta retrocediendo hasta la Golada da Vara para, desde este punto, coger por un imperceptible sendero entre piornos y subir (casi monte a través) hasta la campa del Tres Obispos. Para ello debemos subir por ese sendero hasta una primera campa y, desde ella, coger un camino que se abre a la izquierda y que nos llevará hasta la Campa del Tres Obispos. Este último sendero nos llevará a la campa en menos de 30 minutos.

Desde la campa del Tres Obispos el camino de vuelta es ya conocido, por lo que lo recorremos tranquilamente llegando al inicio de nuestra ruta (el albergue del Club Ancares) contemplando el increíble crepúsculo que pone fin a esta jornada de senderismo invernal.