sábado, 27 de octubre de 2012

LA LAGUNA DE COSPEITO (20-OCT-2012)

En el corazón de la Terra Cha
Sin ser propiamente una ruta de senderismo, Cospeito es uno de esos lugares a los que le gusta ir a cualquier persona que disfrute de la naturaleza y quiera pasar una buena tarde de paseo tranquilo en un enclave de un valor ecológico excepcional. En la comarca de la Terra Cha, y concretamente en Cospeito, existen muchos caminos que pueden ser recorridos por el senderista, nosotros hoy nos centramos en el paseo alrededor de la laguna grande, de valor suficiente para justificar una visita de sábado a media tarde.

La Laguna de Cospeito se encuentra a poca distancia de la población de Feira do Monte, capital de ayuntamiento de Cospeito. La llegada hasta la laguna está bien indicada. La carretera de acceso termina en un pequeño aparcamiento dotado con un área de estacionamiento para autocaravanas y un Centro de Interpretación que, pese a ser un sábado por la tarde, nos encontramos cerrado.

Cospeito sólo es una de la decena de lagunas que se encuentran en un radio de unos cinco kilómetros repartidas principalmente entre los ayuntamientos de Cospeito y de Castro de Rey y que forman el “Complejo húmedo de la Terra Cha”. Además de estas lagunas, hay otras más pequeñas además de prados húmedos frecuentemente encharcados que completan las aproximadamente 2.000 Ha. que puede tener este complejo, uno de los más importantes de Galicia.

La Laguna de Cospeito es la más importante de este humedal. Antiguamente eran dos lagunas: la laguna grande, de 57,50 Ha. y la laguna pequeña, de 16,25 Ha. Por desgracia, hace cincuenta años, estos lugares eran considerados insalubres, criaderos de mosquitos y fuente de infecciones. Y en los años sesenta el Instituto para la Reforma y el Desarrollo Agrario (IRYDA) procedió a desecarlas para obtener tierras de cultivo. Veinte años más tarde, y con una mentalidad diferente, este Instituto procedió a la recuperación de la laguna, que en la actualidad tiene 5 Ha. y está situada en la parte más baja de la antigua laguna Grande.

Distintos carteles indicadores nos informan de los valores naturales que encontramos alrededor de la laguna grande, cuyo sendero perimetral no supera el kilómetro de longitud, pero en el que encontraremos hasta cinco observatorios de aves. Para comenzar el recorrido, subimos hasta el primero de ellos, aunque son otros desde los que se disfruta de las mejores perspectivas.
La flora del complejo ha sufrido una intensa acción humana a lo largo de los años, que transformó el antiguo sotobosque en prados para la obtención de forraje. La desecación también provocó la desaparición de buena parte de los lechos vegetales que formaban las lagunas. Encontramos en la actualidad espadañas, juncos, lentejas de agua, etc.
Podemos encontrar bosques de robles, castaños, sauces abedules y espino blanco, y el sotobosque está formado por zarzas, tojos, retamas y helechos.

Las aves acuáticas (ánades, patos…) son probablemente el conjunto faunístico más representativo de las lagunas. Al ser esencialmente un lugar de paso e invernada, se producen grandes oscilaciones tanto en el número de especies como de individuos a lo largo del año. Los meses de mayor afluencia suelen se octubre–noviembre y febrero–marzo, en los cuales puede registrarse un aumento de individuos del 3.000 % con respecto al resto de año.
Hemos tenido suerte con el día escogido, y hemos podido observar las evoluciones de las aves con sus vuelos, aterrizajes y chapoteos en la laguna. Sus sonidos son lo único que rompe el silencio de este lugar, en el que los colores otoñales empiezan a asomar ya en los bordes del camino. Nos despedimos del lugar con una grata sensación y con las ganas de volver en otra ocasión.

domingo, 14 de octubre de 2012

CORDILLERA CANTÁBRICA: ASCENSIÓN AL PICO CORNÓN (2.188m) DESDE LUMAJO

LONGITUD: 16km (ida y vuelta)
TIEMPO ESTIMADO: 7h
DIFICULTAD: media-alta
ÉPOCA RECOMENDADA: verano-otoño
La ruta la realizamos el día 1 de septiembre de 2012 partiendo desde Lumajo, aldea situada a 1.350 metros de altitud y perteneciente al municipio de Villablino. Con sus 2.188 metros, El Cornón es la cumbre más alta del Valle de Laciana y del Alto Bierzo leonés.
Dejamos nuestro pequeño coche montañero aparcado en la explanada de tierra que hay al final del pueblo, en un incomparable paraje en el que se puede divisar ya, al fondo y a la izquierda, nuestro objetivo, acompañado del Pico Reigada (en el centro) y del Pico Aspía (a la derecha).
Iniciamos la ruta a las 11:30h con un magnífico día soleado, gran visibilidad y una temperatura de 15ºC. Tomamos la pista forestal que parte de la explanada y cruzamos un puente para recorrer el Valle de la Almozarra dejando el arroyo a nuestra derecha. La pista es amplia y fácil de recorrer. A medida que ascendemos nos vamos encontrando con abundante ganado pastando en los prados que jalonan la ruta; la imagen de esta rubia con el Pico Muxivén al fondo es indescriptible.
Llegados a un punto, la pista se bifurca. Optamos por tomar el camino de la derecha, emprendiendo una fuerte pero corta bajada que se remonta rápidamente hasta llegar a un tramo de pista hormigonada que concluye en una cancela, dispuesta para que no pase el ganado. Atravesamos la cancela dejando a nuestra izquierda el establo de una explotación ganadera y llegamos hasta una antigua fuente, a la izquierda del camino. Aquí hacemos un pequeña parada, tras 50 minutos de recorrido.

A partir de la fuente, la pista se convierte en una rodada que hay que seguir campo a través. A las 13:00h llegamos al Refugio de la Reigada (a unos 1.700m de altitud), situado a los pies del pico del mismo nombre.
El refugio es propiedad de la Fundación Álvarez Carballo, propietaria desde tiempos inmemoriales de enormes extensiones de territorio que abarcan estas montañas y miles de hectáreas desde el Puerto de Leitariegos hasta las inmediaciones del Puerto de Somiedo. Tanto el Refugio como los montes circundantes se encuentran arrendados a una sociedad vecinal de caza. Esta sociedad mantiene el refugio abierto y en perfecto estado de conservación para uso de cazadores y montañeros.
El refugio se encuentra rodeado de una valla para impedir el acercamiento del ganado. Cuenta con una cama y una litera de dos plazas, aunque tiene cabida para que puedan dormir más personas en el suelo; tiene chimenea, alacena, una mesa amplia con bancos y un fregadero con agua corriente, procedente del entubamiento de un manantial que nace metros más arriba, a los pies del Pico Reigada.
Ascension al Cornón Refugio Laciana
Tras descansar media hora, volvemos a dejar el refugio cerrado y continuamos nuestra marcha siguiendo nuevamente la rodada y dejando el Pico Reigada (1955m.) a nuestra izquierda hasta llegar en 20 minutos al Collado Entre Picos, llamado así precisamente por hallarse situado entre las “pirámides” del Reigada y del Pico Aspía (1975m). Desde aquí divisamos ya el majestuoso circo del Cornón, en el que nace el Arroyo de Glacheiro.
Desde el collado, debemos continuar faldeando por el Aspía, que se encuentra a nuestra derecha, siguiendo cualquiera de los múltiples caminos abiertos por el ganado y tratando de no descender demasiado al valle, ya que nuestro objetivo es llegar hasta el siguiente collado, situado entre el Aspía y el Pico Asta, antesala del Cornón.
Llegados a este Collado, llamado Collado de los Pollos, nos encontramos con restos arenosos de lagunas glaciares, que en esta época del año se encuentran secas. Aquí nos asomamos a la vertiente asturiana y el paisaje se empieza a mostrar ya con toda su grandeza.
Descendemos ligeramente desde el collado manteniéndonos pegados al Pico Asta y lo rodeamos siguiendo los caminos existentes entre brezos. En esta zona nos encontramos con los caminos que vienen del Puerto de Somiedo por la derecha. Nosotros seguimos rodeando el Asta siguiendo ya los hitos dejados por los montañeros. No tiene pérdida.
Tras rodear el Pico Asta, emprendemos el tramo final: una larga subida con falsos llanos y con tramos de pendiente moderada en los que hay que atravesar zonas de canchales; durante la subida, paramos algún rato para descansar y para admirar el paisaje que se descubre a nuestras espaldas. La pala final de la ascensión hacia la cumbre del Cornón se hace casi en paralelo a la pendiente, siguiendo los hitos y tratando de no rodear el pico aunque algún camino parezca sugerirlo.
Y por fin llegamos a la cima del Pico Cornón (2.188m) a las 15:15h. Espectacular. El Cornón es verdaderamente una cima emblemática para toda una comarca. El día está despejado y la temperatura excelente. La vista se pierde al Sur hasta los Montes de León, el Morredero y el Teleno, con Villablino y la Sierra de Gistredo en primer término; al Este vemos el Puerto de Somiedo, Peña Ubiña y otras moles de la Cordillera Cantábrica; al Oeste divisamos los Ancares y las pistas de esquí de la Estación de Leitariegos con el Cueto de Arbás; y al Norte nos asomamos a los profundos valles de la vertiente asturiana, divisando allá, en el horizonte, una extensión infinita en la que creemos ver el Mar Cantábrico.
Ascensión al Pico Cornón. Laciana
En la cumbre nos encontramos con otros cuatro montañeros que habían acometido la subida al Pico desde la localidad de Sosa de Laciana. Uno de ellos viene, como nosotros, desde La Coruña, otros dos proceden de la comarca asturiana de Langreo y un cuarto venía desde Portugal. ¿Qué tiene la montaña, que atrae a tantos hacia ella?

domingo, 6 de mayo de 2012

RÍO MANDEO: DEL COTO DE CHELO A LA CENTRAL DO ZARZO (25-MAR-2012)

Longitud: 6,5km (ida y vuelta)
Duración: 2h 30min (paseo tranquilo)
Dificultad: fácil
Época recomendada: todo el año; en época de abundante lluvia pueden encontrarse partes del camino inundado
Tras un paréntesis en el blog, incluimos una nueva entrada de una ruta que, no por ser corta y cercana a la ciudad, deja de ser interesante. Se trata de la ruta principal del Coto de Chelo, en la ribera del río Mandeo, en los municipios coruñeses de Coirós y Paderne.

A Chelo se llega desde la N-VI. No está convenientemente señalizado, por lo que se debe estar atento. Viniendo desde La Coruña hay que efectuar un giro a la izquierda en el lugar de Collantres e, inmediatamente, volver a girar a la derecha para coger una estrecha carretera entre dos casas; aquí sí existe un cartel indicador. La carretera nos conduce en fuerte bajada hata el río Mandeo.

La ruta parte del llamado Coto de pesca de Chelo, junto a la represa del Mandeo, en donde hay un pequeño centro de interpretación. Cruzamos el puente y seguimos el sendero dejando el río a nuestra derecha. La ruta está muy bien señalizada. En algunos tramos hay pendientes pronunciadas, pero cortas. En otros tramos, el sendero se convierte en un pedregal pero, en todos los casos, es una ruta de nivel fácil.

Tras recorrer 1,5 km, nos encontramos con la vieja Presa das Cabras y, poco más adelante, el Puente das Pedreiras por el que se puede cruzar a la otra orilla. Nosotros continuamos por el mismo sendero hasta llegar a las ruinas del Balneario do Bocelo, a unos 2km del inicio de la ruta.

Del Balneario do Bocelo sólo quedan sus ruinas, ya que un incendio lo destruyó totalmente en los años '40. A sus instalaciones termales venían muchas personas a curar enfermedades de la piel y del hígado, gracias a su manantial de aguas sulfurosas que aún se conserva, aunque en muy mal estado. El manantial se encuentra delante de la casa de baños, bajando unas escaleras de piedra del que brota el hilillo de agua de olor pestilento, debido a su alto contenido en azufre. Personas del lugar aseguran que el agua se puede beber, nosotros por si acaso no lo hemos hecho;  hemos visto cómo otras personas sí lo hacían, aunque no nos hemos quedado para comprobar el resultado final... Lo que sí hemos hecho es usar el agua para lavar manos y cara: en este caso los efectos sobre la piel sí que parecen bastante positivos, aunque es cierto que el olor del agua no invita a disfrutarla. En todo caso, se trata de un lugar peculiar en medio de esta hermosa fraga del Mandeo.

Continuamos nuestra ruta hasta llegar a la Central hidroeléctrica de Zarzo, a 3,2km del inicio. Podríamos continuar adentrándonos en el bosque, pues la ruta continúa, pero se trata de una excursión de tarde y debemos regresar al inicio. Para ello cruzamos por el puente que existe delante de la central, sobre un meandro donde el río se ensancha y nos ofrece una panarámica muy bonita.

Regresamos por el sendero que hay a la otra orilla. La ruta de vuelta nos permite seguir admirando esta  fraga que cubre las riberas del río Mandeo, en donde el aliso, el laurel, el abedul, el castaño, el fresno y los abundantes musgos y líquenes son los veraderos dueños del paisaje.

Regresamos al inicio tras 6,5 km de ruta. Una opción muy recomendable para dar un agradable paseo durante toda una tarde sin alejarse mucho de la ciudad.

sábado, 21 de enero de 2012

ASCENSIÓN AL PICO "CUETO DE ARBÁS" (2.007m) 14-ENE-2012

Longitud: 5,6km (ida y vuelta) . Duración: 1hora 45min (ida). Cotas: 1520m-2007m . Dificultad: baja hasta la laguna, media hasta la cumbre (dificultad alta con nieve).

Dado que este invierno parece que no acaba de llegar la nieve a la Estación de esquí de Leitariegos, este fin de semana decidimos suplir la afición al deporte blanco con otra gran afición, que es la que ocupa este blog: el senderismo, y particularmente el senderismo de montaña.

La ruta que hoy nos ocupa es la subida al Cueto de Arbás desde el puerto de Leitariegos, en la frontera entre la provincia de León y el Principado de Asturias. La realizamos el pasado sábado, 14 de enero de 2012. Una ruta sencilla, pero con grandes sensaciones de alta montaña.

Con sus 2.007m de altitud, el Cueto de Arbás es el 2.000 más occidental de la Cordillera Cantábrica. En su falda se encuentra enclavada la estación de esquí de Leitariegos, así como el pueblo homónimo. La estación pertenece al municipio leonés de Villablino, y el pueblo al concejo asturiano de Cangas del Narcea. Leitariegos ostenta el record de ser el pueblo más alto del Principado de Asturias.

Comenzamos la ruta dejando el coche en el pueblo y tomando una pista de cemento que parte junto a la ermita, en donde encontramos un panel informativo. Ascendemos entre prados dejando atrás el pueblo y abriéndosenos –cada vez más- la hermosa perspectiva del puerto y de las brañas que lo rodean.

La pista asciende en dura pendiente bordeando los límites de la estación de esquí. Al llegar al final de la pista podemos tomar un camino a mano izquierda para asomarnos a las instalaciones de la estación y al área recreativa que hay en la zona, dotada de paneles informativos, mesas, barbacoas y una fuente que hoy encontramos congelada.


Pero el camino hacia la cumbre del Cueto no pasa por esta área recreativa, por lo que retrocedemos sobre nuestros pasos y tomamos un pequeño sendero que parte frente a la pista de cemento y que se encuentra cerrado con unas vallas de madera para impedir el paso de vehículos todoterreno.

A escasos metros nos encontramos con el espectáculo de la laguna de Arbás completamente helada. Sólo el imponente paisaje de la laguna helada, convertida en una bellísima pista blanca, y del circo glaciar de Arbás, con el pico como telón de fondo, hacen que merezca la pena acercarse hasta este lugar.


Pero nuestro recorrido continúa; así que tomamos el pequeño sendero que parte a la izquierda de la laguna (señalizado con una estaca) y comenzamos una ascensión moderada por la vaguada del circo. A veces el sendero parece perderse, ya que es casi imperceptible entre los neveros. El sendero asciende en paralelo a la pendiente hasta media vaguada, que es cuando hace un giro a la izquierda y nos conduce faldeando hasta un collado perfectamente reconocible, en el que encontramos también un poste señalizador.


Desde el collado, recorremos toda la crestería del circo glaciar. Hay algunos tramos que discurren muy cercanos a la cornisa, por lo que es conveniente tener precaución, sobre todo en épocas de nieve dura o hielo.


Por fin llegamos a la cumbre del Cueto de Arbás. En su cima se halla el típico vértice geodésico y también los restos de unas viejas antenas perenecientes –al parecer- a unas antiguas instalaciones militares.


Estamos en un enclave geográficamente privilegiado: una atalaya desde donde se divisan las cadenas montañosas de tres provincias: a nuestras espaldas (oeste) se encuentra la sierra de los Ancares; al sur, la sierra leonesa de Gistredo, con el pico Valdeiglesias y el Pico Catoute, cuya ascensión hicimos el pasado mes de septiembre; y delante de nosotros, las primeras estribaciones de la Cordillera Cantábrica: el Pico Cornón, Somiedo, el macizo granítico de Peña Ubiña

A nuestros pies, un desnivel vertical de 500 metros nos hace contemplar, ya lejano y diminuto, el pueblo de Leitariegos, donde iniciamos la ruta. La sensación de vértigo por la cara este del pico es fuerte; la cara sur presenta unos perfiles mucho más suaves. El paisaje es, en todo caso, espectacular.


Comemos en la cima, pero los 2 grados bajo cero y el viento moderado nos hacen iniciar pronto el camino de regreso. Lo hacemos recorriendo el mismo camino a la inversa.

Al regreso paramos nuevamente en la laguna helada de Arbás, ya completamente inmersa en la sombra. Allí nos encontramos con dos vecinos del valle que nos aseguran que la laguna cuenta esos días con una capa de hasta medio metro de hielo en alguna de sus partes, por lo que es completamente seguro pasear por toda su superficie con total confianza. Para que nos cercioremos de ello, nos acompañan hasta su parte central, donde se prestan a sacarnos una foto.

Uno de estos acompañantes, Fernando, nos habla de la necesidad de convertir la laguna en un lugar apto para el patinaje sobre hielo, complementando la actividad de la estación de esquí. Se trataría de poner en marcha esta actividad respetando el medio, instalando infraestructuras básicas que sean reversibles en la época del deshielo, y dotando a la laguna de medidas de seguridad para la consolidación de la placa de hielo, similares a las que se adoptan en otros lugares de Europa. Sabe de lo que habla; y, por lo que nos ha contado, ya se está empezando a poner la idea en manos de los responsables políticos. Esperamos que esta iniciativa progrese por el bien dek Valle, de su desarrollo y de sus habitantes.


El lugar nos deja fascinados, por lo que nos quedamos “patinando” sobre la laguna hasta bien entrado el atardecer. Antes de regresar al coche, un rebeco se asoma a unas peñas sobre la laguna para darnos la despedida desde la lejanía.

Nuevamente comprobamos que Leitariegos y el Valle de Laciana es mucho más que una estación de esquí.