miércoles, 19 de octubre de 2011

ASCENSIÓN AL MONTE PINDO (A MOA) 8-OCT-2011

Longitud aproximada: 9 kilómetros (ida y vuelta)
Duración aproximada: 4 horas (ida y vuelta)
Dificultad: Media-alta. Camino de rocas con pendiente pronunciada en algunos tramos.
Lugares de mayor interés: La villa de Pindo, las formas de las rocas y las panorámicas que observamos durante el camino y desde la cima.
Época recomendada:
Todo el año. Preferiblemente evitar los meses centrales del verano, debido al excesivo calor.






El Monte Pindo es uno de los lugares mágicos de Galicia. Esta gran mole granítica situada junto a la costa, de encrestadas y caprichosas formas, con profundos y pendientes valles de difícil accesibilidad, fue origen de múltiples leyendas. Es conocido también como el Olimpo Celta ya que, según la tradición, sus piedras fueron esculpidas por los antiguos celtas.

Iniciamos la ruta en la villa del Pindo, en el municipio coruñés de Carnota. Aparcamos el coche junto a la capilla de San Clemente, situada en un lugar privilegiado entre la playa y el monte.
La ruta comienza en un camino que sale detrás de la iglesia parroquial, en donde se encuentra un panel informativo. El camino se encuentra señalizado con los colores blanco y amarillo, señales internacionales de senderismo de corto recorrido. Después de atravesar un riachuelo, comienza el camino bordeado por vallados de piedra, al que acompaña una espesa vegetación, en la que abundan los pinos, laureles y algún acebo. Lamentablemente, los efectos causados por los incendios de los últimos años son también evidentes en la vegetación.


A la medida que ascendemos, el camino se convierte en un sendero en el que comienzan a aparecer las primeras peñas con sus fantasiosas formas. Después de un kilómetro y medio, vemos a la derecha el alto del Pedrullo (265 m.). En su faldón oriental hay una acumulación de piedras procedentes de una antigua construcción. En este lugar se dice que estuvo situado el antiguo fuerte de San Xurxo.


Desde aquí el itinerario gira a la izquierda, por una zona relativamente llana. La ruta va siguiendo la vaguada de un pequeño riachuelo y el ascenso se va haciendo cada vez más pronunciado. A la derecha dejamos el Outeiro do Narís, denominado así por la forma que adquiere una de sus rocas. Llegamos a una zona abierta y llana, con una altitud de alrededor de 500 m., es el valle de san Lourenzo. Aquí en tiempos de la II Guerra Mundial, hubo una pequeña explotación de wolframio. A la izquierda del camino, nos llama la atención una impresionante peña antropomorfa que semeja la figura de un gigante, denominada el Guerrero.
Desde este lugar el camino sigue ascendiendo en zig-zag, a través de una zona arbolada en la que destaca, sobre todo, robles, tojos y acebos que crecen entre las peñas. Finalmente tenemos que abordar la cumbre por la parte oriental, para acceder por la zona norte de este inmenso macizo pétreo.

La cumbre del Pindo (634 metros) tiene forma de una gigantesca muela (A Moa) o plataforma granítica. Desde este lugar divisamos impresionantes vistas sobre una amplia zona costera. Hacia el norte, vemos el embalse de santa Uxía, las tierras de la parroquia de Arcos y los montes de la Ruña; al sur, divisamos el valle y la extensa playa de Carnota; y hacia el oeste, a lo lejos, el cabo Fisterra, la inmensidad del océano, la ría de Corcubión y las islas Lobeiras. A los pies del monte, las villas de El Pindo y Ézaro, con la famosa desembocadura del río Xallas en forma de cascada.
(Textos tomados de la web www.turismocostadamorte.com)

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