jueves, 22 de septiembre de 2011

RUTAS POR LA SIERRA DE GISTREDO: Ascensión al PICO CATOUTE (2.117m). 17-SEP-'11

DIFICULTAD: Media. Alta en invierno
DURACIÓN: 3h 30min hasta la cumbre

ÉPOCA RECOMENDADA: Verano-otoño


El pasado 17 de septiembre estrenamos nuestro primer recorrido por la sierra de Gistredo con la ascensión al Pico Catoute desde la localidad de Salentinos, perteneciente al municipio de Páramo de Sil (León).

Salentinos es un bello pueblo del alto Bierzo que ha acometido una gran labor de restauración y rehabilitación. Está enclavado a 1.220 metros de altitud, en el fondo de un impresionante valle de origen glaciar.

Iniciamos nuestra ruta atravesando en coche la calle empedrada que sirve de eje al pueblo. Al final del mismo existe una pequeña explanada de tierra junto al río, donde se puede aparcar el coche. En ese punto se encuentra el panel informativo que da comienzo a la ruta de ascenso al pico Catoute.

La ruta comienza en forma de pista forestal, discurriendo por la margen izquierda del río. La pendiente es siempre suave y llevadera, permitiéndonos adentrarnos poco a poco en el fondo del valle. En un par de ocasiones es necesario franquear dos puertas dispuestas para impedir el paso del ganado, por lo que conviene dejarlas siempre cerradas. A los lados de la pista se abren impresionantes canchales, fruto de la acción glaciar. A medio camino encontramos una fuente de agua potable.
En la vegetación predomina sobre todo el abedul. Los abedulares de la sierra de Gistredo conforman el hábitat en el que habita la estrella faunística de la zona: el oso pardo. Junto al abedul, los avellanos, los acebos y los servales con sus abundantes frutos rojos sirven de alimento a otros protagonistas de esta sierra: los urogallos y los rebecos.

Al cabo de aproximadamente una hora, el valle se abre y da paso a una campa. En este punto se encuentra un refugio de montaña abierto y muy acogedor para el excursionista; está dotado de una litera rústica de tres camas, chimenea y una pequeña despensa. Un sitio perfecto para la pernocta de montañeros o, simplemente para reponer fuerzas; sobre todo a la vuelta.



Continuamos la pista forestal siguiendo los postes que indican la ruta. Pasamos junto a una antigua cabaña de piedra y llegamos hasta una braña donde termina la pista. Aquí se nos descubre, en todo su esplendor, el circo glaciar que conforma el Catoute y el Pico Cerneya.


A partir de este punto la pista se transforma en camino y se hace cada vez más pendiente y espectacular, ascendiendo por la falda de la montaña entre pastos, brezos y arándanos. No existe un único camino, sino varios caminos que ascienden en paralelo a la crestería hasta el collado que se divisa al fondo, por lo que el excursionista no debe tener miedo a perderse. Acercándose al borde de los canchales existen varios manantiales de agua potable que brotan de la misma base de los picos. No se encuentran muy visibles (no tienen caños ni grandes piedras que los señalicen), pero son fácilmente detectables por la intensidad del color verde del musgo y de la hierba que los rodea.

La vegetación del fondo del valle ha dado paso ahora al pasto de alta montaña, al brezo y sobre todo, a las extensas poblaciones de arandaneras. Durante el descenso, nos entretuvimos un buen rato comiendo y recolectando arándanos, con los que hemos hecho mermelada casera.

Tras pasar junto una gran pértiga de 3 metros (señalizadora de la altura de la nieve en invierno) seguimos ascendiendo y llegamos hasta el collado. Desde su cima se atisba ya parte del paisaje que podremos disfrutar desde la cumbre. Estamos ya a un paso de ella.


Seguimos ascendiendo por el cordal. Lo hacemos con cuidado, ya que alguno de sus tramos son pasos muy aéreos que pueden afectar a personas que padezcan de vértigo.

Y finalmente, llegamos al poste que señaliza la cumbre del Pico Catoute con sus 2.117 metros. En la cima se encuentra un buzón montañero instalado por el Club de Montaña Sierra de Gistredo, de Bembibre. El tiempo es formidable, la temperatura de 16º, y la visibilidad casi total, lo que nos permite disfrutar de un extraordinario paisaje que abarca kilómetros de distancia y varias provincias.


Es imposible enumerar todo lo que se divisa desde este privilegiado pico del Catoute: las serpenteante sierra del Gistredo a nuestros pies y el majestuoso pico Valdeiglesia a nuestro frente, el valle de Salentinos, las centrales de Anllares y Cubillos, las tierras de Ponferrada con el Morredero al fondo; el lejano perfil de los Ancares galaicoleoneses; el mítico pico Teleno junto a los páramos maragatos; el valle de Laciana, con el Cueto de Arbás en el puerto de Leitariegos; y las primeras estribaciones de la Cordillera Cantábrica, con el Cornón y las Ubiñas en la zona asturiana de Somiedo.

Y junto a este paisaje…la banda sonora de un silencio único, profundo, necesario.

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